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Filosofía: De la intensidad del pensamiento a la transformación de la carrera.Cautivos en una agitación inmóvil, desde la intensidad del pensamiento filosófico, queremos construir el cauce por el cual esta potencia del pensamiento se haga forma de actuar políticamente, se haga organización para la transformación de la realidad. No queremos quedarnos en la pura abstracción intensa de la reflexión filosófica, queremos, sin ingenuidades, disputar los espacios en donde se define su correlato material. Idealismo y materialismo. Coyuntura y porvenirA veces, tomados por la intensidad de una lectura o por el interés hacia un autor, nos involucramos solamente con un aspecto de nuestra carrera: el de la idealidad del pensamiento filosófico. Pero estas cosas que el pensamiento separa, como la forma y el contenido, están unidas: eso abstracto de la filosofía se encarna en instituciones y acciones. La junta departamental es, en este sentido, una herramienta a nuestra disposición. En ella deliberan, más que en otros lugares, las distintas generaciones que confluyen en la enseñanza y aprendizaje de la filosofía. Influir sobre las decisiones que hacen a la realidad de nuestra carrera es transformar y actuar también sobre esa idealidad apasionante que tanto nos interesa. Por otro lado, estas situaciones interiores a la carrera son expresión, y a la vez parte, de situaciones más globales: una universidad en crisis, con insuficiente presupuesto, olvidada por la sociedad; un ámbito académico cuyos productos y cuyas tendencias se encuentran muchas veces formateados por el mercado académico mundial. En este panorama vemos el terreno sobre el que se asienta nuestra carrera. Aquí se articula la modificación interior de la carrera con sus líneas de fuga hacia la transformación del campo intelectual y de la sociedad. Un programa para nuestra carrera articula necesidades inmediatas, y objetivos futuros. En este sentido lo que nos impulsa a intervenir es un deseo de actualización, de repensar y reorganizar la carrera, pues la misma, su programa intelectual y político, ya tiene más de veinte años. Este es un proceso que permite, al mismo tiempo que actuar hoy sobre lo que a los estudiantes de filosofía más nos interpela (sobre esa intensidad del pensamiento, sobre los modos en que se organiza la enseñanza de la filosofía), pensar en esa actualización una imagen del futuro para el devenir de la filosofía. Y este trabajo se realiza con transformaciones hoy, con el planteamiento de nuestros problemas ahora. El hacer presente parece siempre insignificante con respecto al estado del mundo. Pero la verdadera acción actual, la realizada con honestidad e impulso verdadero se proyecta hacia el futuro, en el que su efecto se difunde cada vez más, transformándose, siendo de a ratos lo que potencialmente aparecía en la acción inicial. La acción presenteLa puesta en juego de esta intervención es un proceso de transformación que articule los disensos en un diálogo, y que no los convierta en una eterna disputa en donde los oponentes se descalifiquen sin escucharse, sin reconocer como cargada de sentido a la palabra del otro. Porque en una lucha antinómica es la mayoría la que queda afuera. Apropiarse de los órganos donde se discute sobre la carrera no puede significar ni destruirlos ni mantenerlos en una eternidad estática conformista. Creemos, por el contrario, en escucharlos a todos: los que hoy disputamos y, sobre todo, los que todavía están alejados del debate político. Queremos asociar esa potencia increíble que aparece en la intensidad del trabajo filosófico a una intervención política seria y transformadora. Creemos que hay una construcción inicial: la del diálogo y la llegada de información a amplios sectores del estudiantado de filosofía. Conformar un “nosotros” con comunicación entre sus partes, que sin embargo no pretenda borrar las diferencias, es una condición necesaria para configurar al agente de los cambios. En este sentido se orientaron muchos de nuestros logros en estos dos años: orientando en principio la acción a generar el compromiso de todos los actores políticos de la carrera en la reforma del plan de estudios, en el 2007 pudimos construir una asamblea de 300 personas, en la que verdaderamente hubo participación de los tres claustros y de todas las líneas políticas de la carrera; lo mismo ocurrió con las primeras jornadas de debate sobre el plan de estudios (también en el 2007), que, impulsadas por agrupaciones estudiantiles, fueron un espacio de debate real entre los claustros; conseguimos además potenciar la comunicación virtual entre el departamento y los estudiantes: ahora los resúmenes de junta, los horarios de las materias (con 15 días de anticipación) y otras actividades, se difunden desde el mailing del departamento; sacamos adelante las tutorías, para que los estudiantes se informen acerca de los posibles caminos transitables en la carrera y para que entren en comunicación con graduados y estudiantes avanzados; y sobre todo logramos que gran parte de los estudiantes reconozcan a sus representantes en junta y que puedan dirigirse a ellos. A esto sigue un doble movimiento. La carrera de filosofía hoy incentiva sólo un aspecto del quehacer filosófico: la investigación. Otras salidas son un poco bastardeadas: profesor, crítico, periodista, etc. El doble movimiento que se impone para nosotros es, en principio, apropiarse de y reconvertir lo que la carrera ofrece, es decir, poner el foco sobre la investigación, abriéndola a la influencia de los estudiantes. En este sentido fueron dos de las cosas que hicimos en estos años: la secretaría de investigación del CEFyL, con la que apuntamos, por un lado, a concentrar mucha información sobre investigación que suele estar desperdigada, y por otro, a masificar esta información que en general no llega a muchos de nosotros, para empezar también a debatir acerca de los términos en que se da la investigación en la Argentina; y el seminario curricular gratuiro de metodología que estamos desarrollando actualmente. Este doble movimiento se completa con el inicio de un debate que queremos dar: el del perfil del graduado. Se trata de equilibrar la actual tendencia unidireccional de la carrera hacia la investigación académica. La comunicación, la búsqueda de una actualización, la discusión con actores de los tres claustros y de distintas orientaciones políticas, la apropiación de los espacios existentes y la discusión acerca de los caminos que la carrera hoy no privilegia son distintos apuntalamientos que empiezan a configurar la arquitectura de un programa para la intervención de los estudiantes de filosofía en su carrera. |
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